Cuando nos planteamos empezar a hacernos la depilación láser, es normal que nos surjan ciertas dudas sobre la elección del centro, el tipo de tratamiento y los riesgos que existen. En los últimos años, han sido muchos los detractores de este tratamiento que han querido demostrar que existe una estrecha relación entre la depilación láser y el cáncer, pero lo cierto es que este tipo de tratamientos no tienen nada que ver con la aparición de melanomas y el cáncer de piel.

Para aquellos que no lo sepan, un melanoma es un tumor que afecta a aquellas células que se ocupan de dar color a la piel y de que nos pogamos morenos. Siendo uno de los más comunes aquellos lunares que empiezan a tener un aspecto extraño, que pueden moverse o que presentan un color, un tamaño o forma rara en los bordes. Debido al hecho de que estos melanomas se extienden con gran rapidez, es importante que cada año nos hagamos una revisión si tenemos muchos lunares o si notamos algo extraño para realizar un diagnóstico a tiempo.

Por lo general, estos melanomas suelen estar relacionados con factores hereditarios y genéticos y afectan casi siempre a personas que tienen la piel muy blanca. Y su malignización se produce sobre todo por la exposición al sol, incluso en aquellas zonas en las que no llega la radiación ultravioleta.

Es aquí donde debemos explicar las diferencias que existen entre el láser y la luz solar. Mientras que el sol produce una radiación luminosa en toda su gama de frecuencas, el láser solaente produce luz en un tipo de frecuencia concreta. Esto no significa que debamos infravalorar el impacto que el láser tiene sobre le melanina, ya que la piel tiene la capacidad de absorber más luz cuando el objetivo es más oscuro. Pero sí es cierto que el único riesgo de que el láser afecte a un lunar es que dispare en pleno centro, ya que solamente de esta forma puede absorber una cantidad de energía tal como para provocar una quemadura grave.

En cualquier caso, siempre que se cumplan con las medidas de control y segurad necesarias en el centro de depilación láser al que decidas acudir no tiene por qué haber problemas. En estos casos lo que se hace es pintar los lunares de blanco para ocultarlos ante el láser.

Así pues, podemos decir tranquilamente que la depilación láser y el cáncer no tienen una relación directa y que este tratamiento no pone nunca en peligro la salud de los pacientes.


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